La delgada línea amarilla

La delgada línea amarilla

Por Erik Martínez

La delgada línea amarilla (2015). Dir. Celso García.
La delgada línea amarilla es un filme mexicano realmente inquietante. Por su gran realización se coronó como una de las máximas ganadoras de las pasadas Diosas de Plata y ha sorprendido por su notoria nominación a la mayoría de las categorías del Premio Ariel 2016.
La película narra la historia de Toño (Damián Alcazar), quien tras trabajaran por más de 15 años como velador, un día simplemente es remplazado por un perro. Pierde su trabajo y se ve en la necesidad de buscar uno nuevo, difícil tarea para alguien de entrada edad.
En su desgraciada travesía por un empleo, encuentra a un ingeniero que lo ofrece una oportunidad. Conocidos en los caminos de la construcción de hace años, la asignación para Toño parece sencilla, pintar la línea amarilla de un tramo de carretera. “El camino lo llama otra vez”, 217 kilómetros hasta San Carlos.
Para su tarea le son encomendados otros empleados de la constructora, Gabriel (Joaquín Cosío), Atayde (Silverio Palacios), Martín (Gustavo Sánchez Parra) y Pablo (Américo Hollander), este último, joven y delgado a comparación de sus compañeros.
Con una fotografía precisa que presenta todos los escenarios que se encuentran en la carretera y en los pequeños lugares de paso, la película se permite jugar con la iluminación natural y la colorización, transmitiendo las vicisitudes que los personajes pasan.
Una estupenda dirección por parte de Celso García, permite a cada uno de los personajes desarrollarse, aunque no todos de la misma medida. Para ejemplo, Toño, que poco a poco va mostrando partes de sí y de su pasado que lo van armando como un ropecabezas, llega un punto en donde puedes ver casi su imagen completa, pero aún faltan piezas para poderlo descifrar.
Así mismo, se complementa con los otros personajes que lo ayudan a desenvolverse y demostrar quién es, ya sea por situaciones en donde repunta su carácter o por preguntas directas de su pasado.
Sin embargo, los demás personajes parecen que su intento por ir más allá se queda frustrado, si bien el filme da tiempo de ahondar un poco en cada uno, sus necesidades y carencias, dejan una sanción de incompleto, de poder dar más.
Lo mejor de esta pieza cinematográfica es el final, cuidadosamente trabajado, en donde las anticipaciones dadas en toda la película comienzan a revelarse donde pareciera un momento de paz y tranquilidad para todos. Los personajes dan una enorme vuelta, no brusca, sino que fue girando desde el inicio del filme.


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